
Epiménides fue un poeta y filósofo cretense, de la ciudad de Cnosos, heredera del Minotauro, que compuso cerca de veinte mil versos. Este hierofante, constructor de templos y aras sin nombre, inventor del gancho para el arado, hacedor de milagros en la purificación de plagas, prácticas dietéticas y adivinación, profetizó la derrota del ejército persa a manos de los griegos, diez años antes del suceso. Fue cercano al célebre cónsul Solón e identificado, en ocasiones, como uno de los Siete Sabios de Grecia, le ayudó en la política relativa a los asuntos religiosos, aceptando por pago solo una rama de olivo sagrado, aunque, con seguridad, de oro. Diógenes, Plinio, Plutarco y Varrón relatan que, siendo joven, fue enviado por las ovejas de su padre y, deseando descansar en una cueva, permaneció dormido durante 57 años; al regresar a su hogar no encontró la antigua casa y fue a la ciudad donde halló que su hermano menor era ya un anciano. Uno de los relatores de esta historia, Plinio, agrega que durante los 57 días siguientes al momento en que despertó envejeció un año cada día, y llegó a vivir 157 años.
La anécdota parece ser un sencillo juego lógico, como la entera actividad de este filósofo. Si tenía 20 años al dormirse en la cueva, los siguientes 57 años no los vivió, fueron un día en su vida, pero si vivió 57 días como si fueran años, y, después, vivió 80 años más; así, de haber dormido 57 días como años, habría vivido 57 años como días, con lo que, al final, vivió 100 años comunes, 57 años-día durmiendo y 57 días-año, es decir, o vivió 100 años, 1 día y 57 días, o 157 años y 57 días. ¿o qué opina usted, querido lector? Si conoció a Solón (640-558) como testimonian unas cartas a él dirigidas, no pudo haber hablado con el antes del 590 o 580, y tuvo que vivir entre el 660 y el 510, en cualquier caso, vivió durante mucho tiempo. La tradición doxográfica mencionada, también nos dice que su cuerpo fue hallado cubierto de letras y otros símbolos, costumbre de algunos cultos orientales, acaso un ejercicio de purificación a través de la palabra que aclara lo ya oscurecido, esta es la ceguera del futuro, la confianza en lo incierto, ¿chamanismo, simbolismo, memoria o filosofía pura?

Otro juego lógico es la denominada paradoja de Epiménides o del mentiroso. Epiménides, que es cretense, afirma: “todos los cretenses son mentirosos”. Si creemos en la verdad de lo dicho, admitiremos que no hay un solo cretense que no sea mentiroso; pero, él mismo es cretense y, por tanto, mentiroso; entonces, no podemos creer que todos los cretenses sean mentirosos. De esto último se derivan con certeza dos cosas, primero, al menos, un cretense dice la verdad, pues lo contrario de lo dicho es “algunos cretenses no son mentirosos” y, segundo, no es Epiménides, y, si no es el filósofo, sabemos que es verdad que su afirmación “todos los cretenses son mentirosos” es mentira, pero es verdad que de su afirmación se deriva que él mismo es mentiroso, luego no miente del todo, y quiere decir que no miente siempre; porque de hecho no lo hace o porque ningún mentiroso puede mentir siempre. Del mismo linaje que el León de Nemea, que cayó de la luna, llamaba compañeros de hogar a toda la sociedad y la propia naturaleza. Semejante a Endimión que le fue concedida la eternidad a través del sueño eterno, así durmió y ha vivido este filósofo, a cuya cueva del sueño inmortal fue con Pitágoras. Endimión como el enamorado de Serena, la Luna, en el mito y en el relato de la serie Sailor Moon, a quien le fue concedido dormir para siempre y, así, estar con su amada en sueños ¿quién pudo ser la amada de este filosófico Endimión?