
La tercera pregunta del artículo de Shapin es «sí eres tan inteligente, ¿por qué no tienes tanta riqueza?«. En esta pregunta se equivocan fines y medios, la riqueza puede ser un medio para el conocimiento, no el único, aunque sí determinante en varias circunstancias, pero no al revés. Quizás la habilidad en los negocios implica un saber específico, pero no necesariamente inteligencia en el sentido de un cúmulo de conocimientos o de un saber para la vida en el sentido de su racionalidad y plenitud. En otros términos, el saber de lo útil o de lo inútil puede ser tan inefectivo para producir riqueza como un barco de cristal para cruzar el océano Pacífico, aunque podría ser paradójicamente generador de riqueza solo por las condiciones que definen el bienestar material de una época. De otra parte, la concepción de la riqueza como un bien particular ha generado suficiente daño como para seguir dando vueltas en el asunto, razón por la cual, la pregunta pierde el rumbo desde el inicio o es un ataque personal. ¿Se ve por dónde va esta pregunta? Bien, en nuestro tiempo las estulticias y no la inteligencia dan mucho dinero ―este es el consuelo de la ignorancia―, porque las personas no creen que ser inteligente sea un valor por sí mismo, sino una carga, quien hace este tipo de pregunta muestra justamente el desprecio que siente por el saber o simplemente no ha entendido lo que significan el conocimiento, la virtud y la racionalidad. En un mundo de opiniones monetizadas, la opinión impera y define el bien como ser bien, la felicidad como hacer visibles las imágenes en las que sonrías, y la riqueza como un fin o el fin de la existencia. Kierkegaard afirma en La época presente que la contemporaneidad se caracteriza por ser un tiempo en el que todos los días hay escándalo por las cosas nuevas que suceden, cuando, en realidad, nada nuevo sucede o solo es una exageración de avances y progresos que la mayoría no comprende, no tiene tiempo de comprender o no le interesa comprender. De acuerdo con lo dicho hasta este punto, un mejor planteamiento de la cuestión es «si eres tan rico, ¿por qué no eres tan inteligente?«.